FECHA DE PUBLICACIÓN 26/06/18
SeiTu

Trabajadores denunciaron condiciones de esclavitud en la fabrica de la reconocida heladería

“Tenemos un cuartito con camas para dormir cinco horas en temporada y seguir produciendo todo el día, sin ir a nuestras casas”, dice uno de los empleados de SeiTu al explicar las condiciones laborales de una de las empresas que creció vendiendo helados baratos y este año se ubicó en el top five de las franquicias. También habla de maltrato, discriminación, jornadas laborales de 14 horas y falta de elementos mínimos de seguridad como zapatos. 


Los trabajadores de SeiTu tampoco tienen días por estudio ni permiso para ir al médico pero conocen de cerca los insultos del dueño de la empresa, Juan Stronge, que suele moverse con dos guardaespaldas. “Paraguayo de mierda, boliviano inútil”, son las palabras que elije para interpelar a sus empleados. 

La empresa nació hace casi veinte años y mantuvo un crecimiento ascendente en el mercado de los helados low cost. Desde 2014, se ubicó cómodamente en el top five de las franquicias y este último año logró abrir 325 locales, según un informe elaborado por la consultora Canudas, que se especializa en el sector del comercio minorista. 

“Las suspensiones son de palabra, te descuentan el día, después en el recibo figuran como inasistencias y esto termina siendo la causal de despido”, explica el empleado. Él fue acusado de “gremialista” sólo por hablar con un compañero y quedó bajo la lupa de Stronge, que -desconociendo la Constitución nacional- rechaza todo lo que pueda tener alguna relación con la reivindicación de los derechos laborales.  

Los trabajadores en SeiTu sienten el desamparo del sindicato. Eso no es casual porque empleados del mismo sindicato, como Pablo Romano y Lázaro Sosa, blanquearon que existe un arreglo con la empresa y por eso se producen despidos ante el menor movimiento gremial, que se traduce en ausencia de delegados en una empresa que tiene unos 40 trabajadores aproximadamente. Todos ellos figuran bajo la categoría de ayudantes de peón heladero. 

En este derrotero de abandono de parte de la conducción del sindicato, hay dos ejemplos de este último año que grafican el calvario que soportan los trabajadores. “A un pibe que estaba trabajando se le cayó una escalera de hierro por operar sin seguridad, le golpeó la cabeza y no lo mató de suerte”, cuenta el trabajador. Para este caso no hubo ART ni sindicato. Tampoco lo hubo para otro empleado que se rompió la espalda trasladando azúcar. “Por eso lo mandaron a hacer tareas livianas pero como no existen le ofrecieron 90 mil pesos y el despedido. No aceptó y al otro día lo echaron ‘con causa’: inventaron que insultó al presidente de la firma, Silvio del Rosario”, asegura.  

A los obreros de SeiTu le roban día a día la dignidad y para esto cuentan con el apoyo incondicional de la conducción del sindicato de manera explícita. 

A través de la historia, los trabajadores han ido conquistando gran cantidad de derechos. Desde la jornada de 8 horas con sus horas extras hasta los francos y del aguinaldo y la indemnización hasta las vacaciones pagas. En este joven siglo XXI parece ser que lamentablemente estos derechos aún no son para todos, ahora bien, lo que redobla la bronca y el asombro es donde y como se da esta situación: SeiTu es una de las empresas fabricantes de helados con mayor recaudación en el país y tiene el aval del sindicato. Algo tiene que cambiar. 

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